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¿Qué coste tiene la contaminación de suelos debida a la actividad extractiva?

Se estima que en la Unión Europea existen actualmente alrededor de 2.5 millones de lugares con suelos potencialmente contaminados, de los que al menos el 14% requieren acciones de descontaminación tras haber sido afectados por diversas actividades mineras, industriales y urbanas. Por el momento, solo una pequeña parte de estas áreas ha sido remediada, dejando alrededor de 300,000 sitios contaminados a la espera de ser restaurados.

Aunque la actividad minera es una fuente importante de contaminación del suelo en algunos países de la UE, desde luego no es la única. La industria metalúrgica es a menudo señalada como la fuente más frecuente de contaminación (representa el 13% del total de suelos contaminados), siendo los contaminantes más frecuentes los aceites minerales y los metales pesados.

Los suelos contaminados tienen un coste muy alto, tanto para el sector privado como para las administraciones públicas. Su correcta restauración a menudo es un procedimiento largo, costoso y técnicamente complejo. Según datos del programa americano Superfund, Estados Unidos gasta entre 300 y 700 millones de dólares anuales en remediación de suelos. En la UE no contamos con una cifra equivalente, pero se estima un gasto promedio de 1€ por millón de euros de PIB nacional en la gestión y remediación de sitios contaminados, la mayoría financiado por presupuestos públicos.

La Directiva 2006/21/CE regula en la UE la gestión de los residuos de las industrias extractivas a fin de controlar el riesgo de accidentes graves y permitir el desarrollo de nuevas técnicas para la gestión de las minas una vez éstas se agotan o se abandonan. Esta regulación exige la rehabilitación de las áreas degradadas, entendiendo la rehabilitación como el tratamiento adecuado de la tierra afectada de modo que la misma vuelva a un estado cercano o idéntico al original, con especial atención a la calidad del suelo, la fauna, los hábitats naturales, las aguas y el paisaje.

Esta Directiva afecta a un área estimada de 40,100 km2 en la UE, que es el área correspondiente en la actualidad a los suelos afectados por proyectos mineros activos. Comparado con otras regiones del globo, la cantidad de suelos contaminados en Europa está muy por debajo de la de otros continentes, lo que refleja por un lado el alto grado de regulación y monitorización existente y, por otro lado, una tendencia generalizada a reducir las actividades mineras en nuestro continente en las últimas décadas.

A nivel global, las estimaciones acerca de la extensión de tierra afectada por la minería oscilan entre los 300,000 y los 800,000 km2. Es un hecho que la minería se está expandiendo en respuesta a las crecientes demandas sociales de minerales energéticos, metales y otros minerales de construcción e industriales. Desde la década de 1970, la extracción de metales ha aumentado en más del 75%, los minerales industriales no metálicos en un 53% y los materiales de construcción en un 106%. El principal desafío para el futuro será resolver el serio conflicto entre el impacto creciente de este aumento de la demanda de recursos minerales esenciales para la transición energética y la necesidad de proteger y restaurar los bienes y servicios medioambientales.

Comprender el coste que supone para la economía la contaminación de suelos y su gestión es clave para concienciar y promover soluciones sostenibles. La pérdida de servicios ecosistémicos debida a la degradación de la tierra representa anualmente una reducción del 10-17% del PIB mundial. La estabilización y restauración de suelos contaminados suele requerir esfuerzos a largo plazo centrados no solo en las condiciones de la zona afectada, sino también de los sitios adyacentes, áreas vecinas afectadas por la contaminación del agua, áreas distantes afectadas por emisiones de polvo e infraestructuras como carreteras y ferrocarriles.

Las iniciativas actuales de la UE para el desarrollo de nuevas tecnologías y métodos tienen como objetivo eliminar o neutralizar los contaminantes de estos suelos para que puedan iniciarse nuevas actividades que mantengan viva la economía local y mejoren la aceptación social y la sostenibilidad. En próximas entradas, profundizaremos en estas técnicas y métodos de remediación.

Imagen de cabecera: Mapa de minas activas de minerales energéticos y metálicos. Fuente: SNL Metals & Mining Database, 2017.


Colaboración entre ISMC, ICAMCyL y la Universidad de Oviedo

El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, y el director general de la Fundación ICAMCyL, Santiago Cuesta López, han firmado un convenio de colaboración con el objetivo de promover la investigación y la generación de conocimiento científico y tecnológico en los campos de los materiales avanzados, las materias primas, la nanotecnología, la minería, las tecnologías de procesado y la economía circular.

ICAMCyL (Centro Internacional de Materiales Avanzados y Materias Primas de Castilla y León) es una fundación sin ánimo de lucro creada por las principales industrias de Castilla y León de los sectores del automóvil, la manufactura, los materiales avanzados, ingeniería, minería y el procesado de materias primas y dedicada a la investigación y a la innovación. Sus líneas de trabajo principales son la minería sostenible, los materiales avanzados y los nanomateriales, líneas prioritarias también para la Universidad de Oviedo y alineadas con la investigación de los grupos adheridos al Clúster de Especialización de Energía, Medioambiente y Cambio Climático de la Universidad de Oviedo.

La Fundación ICAMCyL es también miembro de la Plataforma Europea de Especialización Inteligente (S3P) para la industria minera, servicios asociados y cadenas de valor globales. Esta plataforma, coordinada por las regiones finlandesas de Laponia y Karelia del Norte en conjunto con Castilla y León, tiene como objetivo principal asegurar una estrategia coordinada para el suministro sostenible de materias primas a la industria europea a través de las estrategias de desarrollo regionales.

ICAMCyL también está involucrado es diferentes proyectos e iniciativas de carácter regional y europeo orientadas a la recuperación de materias primas procedentes de escombreras de minas inactivas para su reutilización como fuente de materias primas secundarias.

Por su parte, la Universidad de Oviedo forma parte como entidad colaboradora del Clúster para la Minería Sostenible y Servicios Asociados de la Península Ibérica, dirigido desde la Fundación ICAMCyL. En el clúster sumamos ya más de 60 miembros entre empresas, asociaciones, centros tecnológicos y universidades de todo el territorio nacional. Contribuimos a potenciar el crecimiento del sector minero, la creación de nuevos negocios y oportunidades laborales en el sector y coordinar esfuerzos para lograr una nueva minería estratégica y sostenible en Europa.

Mediante este convenio, que tiene una vigencia de cuatro años, ICAMCyL y la Universidad de Oviedo se comprometen a promover investigaciones conjuntas, optimizar sus recursos materiales y humanos y a colaborar en la realización de Trabajos Fin de Grado, Trabajos Fin de Máster y Tesis Doctorales del estudiantado de la Universidad de Oviedo. Asimismo, participarán en las áreas de conocimiento y actividades como conferencias, seminarios o exposiciones en las que exista convergencia de intereses entre ambas entidades.


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