La política de transición energética de la Unión Europea y del Gobierno de España acabaron hace meses con el histórico sector de la minería del carbón en la provincia, y arrastraron el cierre de las centrales térmicas que ahora inician sus procesos de desmantelamiento y plantean proyectos inversores que comienzan a desgranarse.

La desaparición del carbón abre el camino para acceder a las millonarias partidas de fondos que la UE pone sobre la mesa para hacer frente a la Transición Justa en materia energética.

Ahora se suma a ellos el Fondo Europeo de Recuperación Covid. Un multimillonario presupuesto que espera el concurso de ideas y proyectos que se hagan con la financiación. Más allá, proyectos que acaparen fondos públicos a los que sumar empuje e inversión privada para crear nuevos ecosistemas económicos, marcados por la tecnología y la digitalización, capaces de reconvertir el empleo anterior y crear nuevos sectores, y dinamizadores de las comarcas atenazadas ahora por el fin de los combustibles fósiles.

En esa dinámica están volcados el Centro Internacional de Materiales Avanzados y Materias Primas (Icamcyl), y el Clúster para la Minería Sostenible de la Península Ibérica. Su director general, Santiago Cuesta, ha participado en dos de los principales foros anuales de debate que organiza la Comisión Europea, uno sobre el papel del clúster y otro sobre transición justa.

En este último ha defendido «como caso de éxito» la iniciativa puesta en marcha en León (en la zona minera autonómica, desde El Bierzo a Palencia) que busca poner en valor la riqueza mineral de la zona en materias primas críticas para la industria tecnológica a través de las nuevas herramientas de minería sostenible.

Haga click aquí para ver la noticia completa