Escandio, lantano, praseodimio, neodimio, son algunos de los llamados elementos de tierras raras, fundamentales para las nuevas tecnologías junto con otras materias primas que han sido declaradas críticas, por su importancia industrial: litio, tungsteno, magnesio, cobalto…

Estas materias primas jamás han sido abundantes y como consecuencia de la crisis desatada por la pandemia, poder conseguirlos se ha complicado todavía más.

Un factor determinante para regiones como Europa, que tiene una gran dependencia: aunque muchos de ellos están presentes en sus suelos, tiene que importarlos en un porcentaje del 90%. La nueva solución propuesta por Santiago cuesta, director general de la fundación ICAMCYL, consiste en que Europa explote (“de manera sostenible”) las tierras raras y materias críticas que hay dentro de sus fronteras para reducir la dependencia del exterior.

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